domingo, 11 de octubre de 2015

Un problema que necesita de la contribución de TODOS


Ante desastres naturales como la sequía está claro que mientras esperamos las lluvias hemos de aplicar dos grupos de estrategias o soluciones prácticas: una sería la de buscar el ahorro máximo de agua y la otra sería la de cuidar el medio ambiente (reduciendo la contaminación y recuperando los bosques con la reforestación).



Posibles medidas para paliar la sequía:

Adecuar los cultivos a especies que necesiten el mínimo de agua y adecuar el sistema de riego. Los gobiernos deberían de marcar unas pautas para regular los cultivos que ya no se adecuan a las condiciones climáticas de la zona de agua. Poco a poco se va introduciendo soluciones prácticas para la sequía como el sistema de riego por goteo que va sustituyendo al tradicional por anegación. El ahorro es espectacular pero por desgracia también necesita de ayudas para el agricultor ya que es una inversión cara. Los gobiernos deberían colaborar en esta adaptación ya que recordemos que en la mayoría de países el riego de los cultivos supone entre el 70 y 80% del consumo total.

Parques y jardines públicos y privados con especies que necesiten poca agua. Adecuar la belleza de nuestras ciudades a favor del cuidado del agua, es parte de la conciencia ciudadana que se debe mostrar a la comunidad.

Utilizar ahorradores de agua en todos los grifos y duchas. Cada vez es más fácil encontrar pequeños y baratos accesorios que permiten ahorrar muchísima agua en el consumo doméstico. Las cisternas de los baños o inodoros suponen el principal consumo de agua en una vivienda. Dentro de las soluciones prácticas a la sequía exigir que estos elementos de nuestros baños sean más eficientes es indispensable.  


  
Evitar las fugas o pérdida de agua de los canales de distribución del agua. Aunque parezca increíble un 10-15 % del agua se pierde por el mal estado de los canales y tuberías que transportan el agua ya que suelen ser ya sistemas viejos y que requieren mucha inversión para renovarlos y mantenerlos. Aunque parezca caro su mantenimiento seguro que ante la amenaza de la sequía acabará siendo rentable.

Crecimiento urbanístico sostenible. No tiene sentido construir miles de viviendas (sobre todo en el sector turístico) en zonas con poca agua y luego exigir a los gobiernos agua a toda costa. Estudios previos a toda expansión urbanística, buscando soluciones prácticas, deben valorar el posible crecimiento.

Potenciar la depuración de todas las aguas residuales. Poco a poco se van instalando depuradoras en más ciudades y pueblos pero tal inversión no es posible en la mayoría de los países poco o no desarrollados. Ante catástrofes naturales como la sequía será indispensable que cada ciudad y pueblo tenga la suya. No podremos desperdiciar ni una gota.

Evitar la reforestación. La repoblación forestal con especies que necesiten poca agua y sean armónicas con el ecosistema de la zona es indispensable para "atraer" las lluvias o impedir que, cuando se produzcan, el agua arrastre las tierras fértiles. 

Plantas desalinizadoras o desaladoras. Hay que mejorar los sistemas ya que consumen ingentes cantidades de energía y liberar mucha salmuera al mar (agua hipersalada) que desequilibra la fauna y flora. Los sistemas más novedosos van buscando compensar estas desventajas (empiezan autilizar energías renovables como el viento o el sol y empiezan a desarrollarse sistemas que generan menos salmuera) Esperemos que en un futuro inmediato todo sean ventajas.


 

La Sequía y Nuestra Economía


Es crucial desnaturalizar la escasez hídrica, para ello se consideraran tres ejes que intervienen en el elemento hídrico: Las dinámicas que regulan el uso, la propiedad, y los significados asociados al agua (Bugueño y Jiménez: 2014). Para ello, se describirán a modo de ejemplo tres localidades La Higuera y Punitaqui, analizadas en La Ruralidad en la Región de Coquimbo (Jiménez, Salas y Bugueño: 2011) y Caimanes, que actualmente ha desmantelado la escaza preocupación de los tres poderes del Estado, llegando incluso a un fallo legal integrado por la Corte Suprema que se encuentra en tramitación.

En la localidad de caimanes está asentado con gran fuerza el sector minero, y durante los últimos meses la crisis social ha resaltado en los medios de comunicación, debido a la contaminación y escasez hídrica por la cual está pasando la zona, producto de la construcción sobre el Valle el Mauro del tranque el mauro, propiedad de Minera Los Pelambres, quienes han implementado un sistema de captura y retorno de aguas naturales al Estero Pupío, el cual consiste principalmente en un embalse de aguas naturales que intervienen el curso natural del agua al estero de Pupío y otro sistema de canales que permiten fluir el agua sin que entre en contacto con el tranque de relave, sin embargo el efecto de esta intervención ha sido una aguda sequía durante 8 años (Nuñez: 2015) y aún más es posible que las aguas subterráneas puedan ser contaminadas con molibdeno – altamente peligroso para el hombre y el medio- y sulfato, entre otros riesgos tales como: falla del muro del tranque con relave en su interior, arrastre de relave por intensas lluvias, filtración de aguas del relave al entorno, levantamiento y arrastre de material fino por acción del viento (Sernageomin: 2015). 


Tranque de Relave el Mauro, Caimanes, Provincia del Choapa. Extraída de Diario el día 22.04.2015)  
  
La comuna de la Higuera representa la frontera administrativa respecto a la región de Atacama. La aridez es el rasgo predominante del clima, con escasa pluviosidad, se destaca a su vez el perfil de transición por poseer características climáticas de la zona norte y la zona centro, lo que permite una abundante biodiversidad. Sin embargo este paisaje se ha visto alterado en términos geográficos y demográficos por la actividad minera del sector, como es el ejemplo de yacimiento de hierro, extraído por la mina el Tofo (Jiménez, Salas y Bugueño: 2011), y el actual proyecto Puerto Cruz Grande de CAP difundido por diversos medios de prensa, que ha sido aprobado por el gobierno, contemplado como acopio de minerales de la misma compañía minera. La escasez hídrica compone un factor adverso para la localidad, en relación al consumo humano, y a las políticas de Turismo Verde que el gobierno, en conjunto con el gobierno regional han impulsado, lo que significará un aumento en el turismo en épocas estivales, y en consecuencia un mayor consumo de recursos hídricos sobre todo de las aguas subterráneas, debido a la perdida de las agua superficiales, sumado a la cantidad extraída por la minería y la pequeña agricultura de olivos de la zona. 
 
 Proyecto Puerto Cruz Grande, Comuna La Higuera. Extraída de Cap minería el día 22.04.2015)
 
Producto de las precipitaciones invernales se destacan los estero de La Canela y Punitaqui, sobre cuyos depósitos se presenta la actividad agrícola de riego (Novoa y Villaseca: 1989), esta última localidad a su vez se enmarca en un territorio rural transformado por decisiones políticas en relación a la productividad agrícola, considerando como elemento principal el Embalse la Paloma, el cual marcó la desigualdad frente al acceso hídrico entre el monocultivo, las comunidades agrícolas, los micro empresarios subsidiados por el Estado y algunas huertas de subsistencia (Bugueño et al: 2011). 
 
Es importante a su vez mencionar las características pedológicas que configuran la zona, tal como la unidad asociada alfisol – vertisol (Novoa y Villaseca: 1989), que permiten los asentamientos humanos constituido en torno al uso agregado del suelo. A partir de los casos anteriores, es difícil desligar la escases hídrica del sector productivo, promovido por las decisiones gubernamentales, y frente a esto, entra en debate el juego discursivo que han utilizado para promover las políticas públicas que van en función del sector privado, como por ejemplo que el Plan presentado anteriormente lleve como nombre Plan Nacional para la sequía, sin embargo durante el discurso se analiza desde la perspectiva de la escasez hídrica, lo que da pie para, comprender cada vez más que en la región de Coquimbo nos encontramos frente a un panorama de desertificación que como tal se define a continuación, corresponde a la degradación de las tierras de zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas, que resulta de factores de origen climático y de actividades antropogénicas como la deforestación, el sobrepastoreo, la expansión de áreas agrícolas hacia áreas frágiles y la sobreexplotación de la vegetación para uso doméstico (..), es decir, es el efecto antrópico de dimensión extractivita promovido por el Estado, lo que ha transformado el paisaje radicalmente, situando al norte secano en su gran mayoría sobre una intensificación de la sequía – fenómeno natural -, transformando a diversas comunas en dependientes de estas mismas formas de sistema productivo, sin dar espacio al desarrollo cíclico de los procesos naturales y de los habitantes de las localidades.

La Sequía, un problema que el gobierno debe abordar


La constituyente Política es esencial para comprender los cambios geográficos y proyectos asociados a la sequía, a la desertificación y / o escases hídrica. Para ello se considerarán a modo general cuatro organismos ministeriales, estos son: Ministerio del Interior, Agricultura, Obras Públicas, Minería, Energía y Medioambiental, atendiendo a la agenda de medidas nacionales que el gobierno ha nombrado como Plan Nacional para la Sequía (Ministerio de Agricultura: 2015). 

El Plan Nacional para la Sequía fue abordado a través de una mesa técnica del déficit hídrico presidida por la presidenta Michel Bachelet en la cual, dio a conocer la situación crítica del país en torno a la escasez hídrica. Esta problemática ha generado que el gobierno decretará el pasado mes 194 comunas como Zonas de Emergencia Agrícola. A su vez a través del discurso, dio a conocer la importancia del elemento agua para el desarrollo en la agricultura y ganadería así como también en el consumo humano. 


El plan constituye en primer lugar una inversión monetaria de gran relevancia para el país, esto es, 105 mil millones de pesos, para implementar diversas medidas con el objetivo de mitigar en todo el territorio nacional, lo que el gobierno ha denominado sequía; medidas que han sido divididas según el tiempo propicio para su aplicación, es decir, a corto, mediano o largo plazo.

Las medidas a corto plazo están dirigidas a situaciones de carácter urgente o crítico, por lo cual las acciones deben ser inmediatas para asegurar el consumo humano, así como las actividades agrícolas y ganaderas en los territorios (Gobierno de Chile: 2015). Dentro de las medidas a corto plazo que intervienen en los procesos naturales geofísicos del territorio son, la:

  •  Explotación de aguas subterráneas por pozos, encauzamiento de ríos y revestimiento de canales, en los casos que sea necesario.
  • Instalación de geo - membranas que permitirá evitar pérdidas en los sistemas de acumulación y conducción de aguas.
  • Instalación de casi 6 mil 500 sistemas de captación de aguas lluvia en domicilios (cuyo suministro de agua se hace hoy por camión aljibe), en las regiones del Bio bío, de La Araucanía, de Los Ríos y de Los Lagos, 
  • Obras menores de riego a cargo de la comisión Nacional de Riego como profundización de pozos, Impermeabilización de canales y sistemas de riego tecnificados.
Por otro parte, con la intención de dar soluciones que permanezcan en el tiempo, el gobierno ha proyectado un tiempo estimado de 4 años, para cumplir con las medidas de mediano plazo, estas son:
  • Instalación de plantas micro – desaladoras en las regiones de Coquimbo, Valparaíso Maule y Bío Bío.
  • Rehabilitación y construcción de pequeños embalses hasta el año el año 2017, como parte del Plan de Micro y Pequeños Embalses.
Finalmente dentro de las medidas a largo plazo, el objetivo principal es propiciar un cambio estructural a la problemática, sequía – teniendo en cuenta que esta última consiste en un fenómeno natural-, considerando la instalación de:

  • Plantas desaladoras en Copiapó, Petorca, La Ligua, en la cuenca del Choapa y en la Cuenca del Limarí.
  • Construcción de 19 grandes embalses hasta el año 2024. Priorizando: Valle Hermoso (Región de Coquimbo); Punilla (Región del Biobío); ampliación de Los Aromos (Región de Valparaíso); Chironta (Región de Arica y Parinacota); embalse Aconcagua y Las Palmas (Región de Valparaíso); Zapallar (Región del Biobío); y Livilcar (Región de Arica y Parinacota).